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HISTORIA
 
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos que después tendrían que adoptar todos los países miembros. En esta declaración ya figuraban los derechos básicos de las personas referentes a la libre asociación, la no discriminación, de no ser sometido/a a torturas, el derecho a la vida, a la libertad, la educación, el matrimonio consentido y el derecho a la salud.

Así pues, y partiendo de esta base, estos derechos se desarrollaron en los diferentes encuentros y conferencias internacionales de donde surgieron los acuerdos de los países participantes para garantizarlos en sus territorios. En el año 1986 se celebra la Primera Conferencia Mundial de Promoción de la Salud en Ottawa, de la que surge una Carta en donde todos los países participantes se marcan el objetivo de conseguir "Salud para todos en el año 2000". El 1992 se lleva a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro, en la que se marca la línea de trabajo transversal según la cual el desarrollo sostenible es una condición indispensable para la mejora de la salud y la calidad de vida de las personas. Acto seguido, en el año 1993, se celebra la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en Viena, que elabora una declaración y un plan de acción basado en reafirmar el compromiso de todos los Estados para cumplir sus obligaciones referentes a la promoción, observación y protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.

Así pues, y ya en el año 1994 se celebra la Conferencia Internacional sobre la Población y Desarrollo en El Cairo y, como principal resultado, surge un Plan de Acción muy importante como marco de actuación sobre cuestiones de población. Hay que destacar de esta conferencia que gracias a ella se establecen los conceptos de salud sexual y reproductiva y se reconocen como elementos clave para el desarrollo de los diferentes países y para el empoderamiento de las mujeres.

Salud reproductiva:
"es un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de simple ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva supone la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos, de procrear y de tener la libertad para decidir hacerlo o no, cuando y con qué frecuencia".

Salud Sexual:
"su objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones personales y no sólo el asesoramiento y la atención en materia de reproducción y enfermedades de transmisión sexual".

Y, por tanto, las metas que se plantean para mejorar la situación de la salud sexual y reproductiva son:

Reducir a la mitad la tasa de analfabetismo de mujeres y niñas para el año 2005 y garantizar la escolarización del 90% de los niños y niñas de todo el mundo para el año 2010.

Para 2005, al menos el 60% de los servicios de atención primaria sobre salud y planificación familiar tienen que ofrecer una gama más amplia de métodos anticonceptivos seguros y eficaces, así como atención durante el embarazo y prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Para 2005, al menos un 40% de los partos tienen que contar con la asistencia de personal capacitado en aquellos países en donde la tasa de mortalidad materna es muy alta.

Para 2005, se tiene que reducir a la mitad el desequilibrio entre la proporción de personas que utilizan anticonceptivos y las que expresan el deseo de espaciar los partos y/o limitar el número de hijos/as.

Para 2005, las tasas de contagio del VIH/SIDA de jóvenes entre 15 y 24 años debe reducirse en un 25%.

Para conseguir estos objetivos en el tiempo previsto se calcularon cuales serían los recursos necesarios, de los que los países en vías de desarrollo se comprometieron a aportar dos tercios y el resto los países desarrollados. De la misma manera, se establecen unas recomendaciones para que estos recursos se destinen en un 60% a crear servicios de planificación familiar, incluyendo la provisión de métodos anticonceptivos, actividades de información, educación y comunicaciones relativas a la planificación familiar, el desarrollo de la infraestructura y la mejora de las instalaciones y servicios de planificación familiar así como la elaboración de políticas de evaluación de programas, estadísticas de servicios básicos y esfuerzos especiales para conseguir una atención de calidad. En un 29% en servicios básicos de salud reproductiva, entendiendo como tales servicios de información y atención prenatal, durante el parto y el postparto; servicios de información, educación y comunicación sobre salud reproductiva, incluidas las infecciones de transmisión sexual (ITS), sexualidad responsable y paternidad responsable; servicios de tratamiento d ITS e infecciones del aparato reproductor; prevención de la infertilidad y trato adecuado y servicios de educación y consulta para las ITS, incluidos el VIH/SIDA y en el caso de complicaciones del embarazo y el parto. En un 9% a programas de prevención de infecciones de transmisión sexual, incluyendo programas de difusión en los medios de comunicación, programas de educación escolar y ampliación de la distribución de preservativos. En un 3% a la investigación de políticas de población, recopilación de datos demográficos y programes de capacitación.

Además de estos servicios, se incluyen dentro del ámbito de la salud sexual y reproductiva aquellos programas de salud materno-infantil, excepto en el caso de que se centren en salud infantil sin tener en cuenta a la madre, las ayudas contra las prácticas nocivas, como la mutilación genital femenina, la violencia de género o el abuso sexual.

Para evaluar el grado de cumplimiento de estos acuerdos, por lo que respecta a los países desarrollados, se ha establecido como medida de referencia la dedicación por parte de cada Estado el 4% de la Ayuda Oficial al Desarrollo a programas de salud sexual y reproductiva. Actualmente se estima que de los 5.700 millones de pesetas que correspondía aportar a los Estados donantes antes del año 2000, entre los que se incluye el Estado español, sólo se han hecho efectivos 2/5 partes, mientras que en los países más pobres han aportado casi la totalidad de los 11.300 millones de peseta que les correspondía según los acuerdos. En el caso del Estado español, el total de la ayuda destinada a programas de salud reproductiva, alcanzó en el período 1995-1998 un 0,46% de la AOD, porcentaje muy alejado del 4% recomendado en El Cairo y de la media de los países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, que ronda el 2%.

Sin duda, la Conferencia de El Cairo supuso un punto culminante para el proceso de configuración de los derechos sexuales y reproductivos, que se acabó de completar en el año 1995 en Beijing, donde de celebró la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres, con la creación de una Plataforma para la Acción que recoge medidas y propuestas para el empoderamiento de las mujeres en todo el mundo. En relación a la salud y a los derechos sexuales y reproductivos, se reafirmaron los acuerdos de El Cairo y se avanzó en la definición de estos derechos. La cuestión más importante de este encuentro es que, por primera vez, y ya para siempre, se hace referencia a los derechos sexuales y reproductivos como parte indisoluble de los Derechos Humanos: " Los Derechos Humanos de las mujeres incluyen su derecho a ejercer el control y a decidir libre y responsablemente sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva, libres de coacción, discriminación y violencia". De la misma manera, se profundizó en la definición de todas las formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres en el mundo y su relación con la salud, clasificando la mutilación genital como violencia. Se instó también a los gobiernos a revisar las leyes que contengan medidas punitivas contra las mujeres que han practicado abortos ilegales.

Después de estas Conferencias, que marcan los acuerdos básicos suscritos por los países participantes, se han ido haciendo una serie de revisiones y aportaciones. De la misma manera que la Primera Conferencia Mundial de Promoción de la Salud de Ottawa, ha surgido la Carta de Bangkok, redactada por expertos que recomiendan algunas acciones para la mejora de la salud a nivel global. También se han ido celebrando encuentros para hacer el seguimiento de los acuerdos ratificados; la Conferencia de El Cairo y la de Beijing han recibido revisiones cada cinco años en las que se ponía de manifiesto la falta de compromiso de los países participantes, ya que la mayoría de acuerdos adoptados no se estaban llevando a cabo.

Tanto en El Cairo + 5, El Cairo +10 como en los informes redactados por la Plataforma de Beijing + 5 y Beijing + 10 ponen de manifiesto la necesidad de que los gobiernos de los países acordantes se impliquen más para favorecer la consecución de los objetivos que se habían marcado. Inciden en los derechos que se definieron en las conferencias originarias y exigen el compromiso real de estos gobiernos para garantizarlos. Una vez más, proponen las acciones necesarias para que estos derechos sean una realidad.

El 3 de julio de 2002, el Parlamento Europeo acuerda una Resolución sobre salud sexual yreproductiva y los derechos en esta materia (2001/2128(1NI)) y a pesar de que se trata de un texto no vinculante jurídicamente, pasa a formar parte del bagaje comunitario y a orientar otras políticas de la UE como son las de cooperación al desarrollo. Al mismo tiempo, apoya y promueve los acuerdos de El Cairo y Beijing e insta a lograr el objetivo de Beijing + 5 para conseguir un acceso universal a la asistencia sanitaria de alta calidad de aquí a 2015, incluida la asistencia en materia de salud sexual y reproductiva.

En 2004, diez años después de la Conferencia de El Cairo, en donde 179 países trazaron un plan de 20 años para mejorar la salud reproductiva y otros servicios que afectan a la población y al desarrollo en todo el mundo, hay diversas lecturas sobre la consecución de los objetivos. De camino hasta 2015, fecha tope para conseguirlo, se puede decir que hoy muchas personas disfrutan de mejor salud reproductiva, pero continua habiendo un gran número de servicios a los cuales no pueden acceder las personas más desfavorecidas. Se da más importancia a la atención materna, pero no se observa la reducción correspondiente en su mortalidad en los países más pobres. Incrementa el número de niños que sobreviven los primeros años de vida, pero más se quedan huérfanos a causa del VIH-SIDA. Aumenta el número de niñas que asisten a la escuela, pero más no reciben educación a causa del creciente coste escolar.

La mayoría de los países han establecido políticas y programas de salud reproductiva (o ampliado los que ya tenían). Muchos también han reorientado los servicios de atención materno-infantil y planificación familiar, para mejorar la calidad y satisfacer las necesidades de los clientes. Al mismo tiempo, los derechos de reproducción (el derecho de la mujer a escoger la cantidad de hijos/as que desea tener así como el espacio entre uno y otro) han recibido mayor atención en las leyes y las políticas. A pesar de estas metas normativas, continúan las grandes disparidades en la capacidad de las parejas para obtener servicios e información sobre salud reproductiva. En el año 2004, se contabilizaron casi 201 millones de mujeres que no están utilizando ningún método anticonceptivo y que sostienen que les gustaría espaciar o reducir sus partos. Si bien la conferencia de El Cairo daba prioridad a reducir la necesidad insatisfecha de estos métodos, las deficiencias de financiación continúan representando un gran obstáculo para conseguirlo.

El último informe de la Plataforma de Beijing publicado durante 2007 recoge el seguimiento de medidas y progresos que se han hecho al respecto en los acuerdos firmados en el año 1995. A pesar de que pone de manifiesto el avance en educación, la reducción de la mortalidad de la madre durante el parto, las mejoras de los servicios de planificación familiar, la persecución de la violencia contra las mujeres entre otras, la no discriminación y la igualdad, también da una serie de recomendaciones a tener en cuenta para lograr los objetivos marcados que, a día de hoy, continúan estando muy lejos.
 
 
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